leishmaniosis

Foto original Wikimedia
¿Que la provoca?
La leishmaniosis es una enfermedad parasitaria típica de la zona mediterránea, transmitida por la picada de un mosquito, llamado Phlebotomus y que puede afectar a diferentes mamíferos, pero sobretodo afecta a el perro.
La especie leishmania infantum, es la única que encontramos en España, y es transmitida por varios flebotomos, pero principalmente por el p.perniciosus y el p.arasi.
Los flebotomos son pequeños mosquitos de 2-3 mm de longitud que se encuentran entre los paralelos 50ºN y 40ºS desde el nivel del mar hasta los 1500 metros de altitud. Suelen estar presentes en nuestra península entre los meses de Junio a Septiembre en el Norte y entre los meses de Mayo y Noviembre en el Sur.
Estos mosquitos tienen poca movilidad, las hembras son las únicas que pueden transmitir la enfermedad ya que son las únicas que necesitan chupar sangre. Su máxima actividad se produce a la salida y a la puesta del sol, suelen estar más presentes en zonas rurales y suburbanas y suelen vivir en cuevas y orificios de paredes de casas viejas.
¿Como se transmite?
Las leishmanias se encuentran dentro de unas células sanguíneas llamadas macrófagos, en ésta fase tienen forma oval y se llaman “amastigotes”. El mosquito chupa sangre de un animal enfermo y se lleva éstas células que contienen los amastigotes y que dentro del estomago del mosquito se transformaran en “promastigotes”, tendrán una forma alargada y presentaran un flagelo, ahora ya están preparados para infestar a un perro sano.
Cuando el mosquito tenga necesidad de volver a chupar sangre (entre 6-14 días ), éstos promastigotes entraran dentro del torrente sanguíneo del nuevo hospedador y le provocaran la enfermedad. Hay que tener en cuenta que éste mosquito transmitirá la enfermedad durante toda su vida.
Síntoma de la leishmaniosis
La sintomatología es muy variada, generalmente hay síntomas cutáneos,perdida de pelo, piel sin brillo, presencia de una seborrea generalizada, pero sobretodo alrededor de los ojos y punta de las orejas, presencia de úlceras que no cicatrizan y de nódulos, las uñas suelen crecer más de lo normal y tienen tendencia a fracturarse.
Otros síntomas son adelgazamiento, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, alteraciones oculares y también diarreas que pueden ser con sangre, problemas de hígado y de riñón y también epíxtasis (salida de sangre a través de los orificios nasales), embotamiento mental progresivo, intolerancia al ejercicio y alteraciones locomotoras.
Diagnóstico
El diagnóstico se puede realizar utilizando distintas pruebas; por identificación directa del parásito a través de una punción de médula ósea o de ganglioolinfáticooo, detección de anticuerpos con el test de Elisa, IFI o detectar ADN del parásito por PCR. Siempre unos resultados positivos tienen que ir acompañados de una sintomatología para poder afirmar que el perro tiene la enfermedad, si no hay síntomas se repetirán los análisis pasadas unas semanas.
Los análisis de los animales positivos se tienen que complementar con unas pruebas sanguíneas y de orina para descartar o confirmar problemas internos, como anemia o una enfermedad hepática o renal.
Pronóstico
La mayoría de los perros después del tratamiento se recuperan, aunque con el tiempo es muy probable que recaigan, por lo que se aconseja hacer una analítica de control cada seis meses, es muy importante poder detectar la enfermedad cuando el riñón aún no está muy afectado, de esto nos dependerá el buen o mal pronostico de la leishmaniosis.
Prevención
La prevención se puede realizar de dos formas:
- Mecánica: durante los meses de calor proteger las perreras con mallas antimosquitos, sobretodo desde la puesta del sol hasta el alba, o tener los animales dentro de las casas durante éste período.
-Química: Mediante insecticidas repelentes de insectos, hay algunos collares específicos y algunas pipetas que son bastante efectivos.
Se ha demostrado que la prevención química del Phlebotomus perniciosus que es el principal transmisor de la leishmaniosis es del 84-96% de efectividad, pero por desgracia no es total, por lo que se recomienda hacer controles serológicos periódicos pasado un tiempo de la época de transmisión.

