Consejos para cachorros

Article escrito por Anna Duran.

El período de socialización (entre las 3 y las 12 semanas de edad) es uno de los momentos  más importantes de la vida del cachorro ya que es en éste donde crea los vínculos con la familia donde vivirá, con otros animales y con el ambiente. Generalmente el cachorro está con su madre hasta las 6-8 semanas y este tiempo le sirve porque, mediante el juego, aprende a comunicarse con los animales de su misma especie.


Es necesario que durante este periodo el cachorro esté en contacto con el máximo de estímulos diferentes: otros perros, otras especies (gatos), gente diferente (niños, desconocidos...), ruidos fuertes (truenos, coches...), situaciones y lugares diferentes a los habituales. Todos estos estímulos serán introducidos progresivamente y con naturalidad para evitar que el cachorro tenga miedo.
Es aconsejable que des de un principio el cachorro sepa que cosas puede hacer y cuales no le son permitidas (toda la gente con la que convive debe actuar igual y siempre del mismo modo) para no crearle confusiones. Por tanto, se debe evitar cambiar su lugar de descanso y sus costumbres. No se le deben permitir conductas que cuando sea mayor puedan representar un problema (subir encima de las camas, dormir con sus propietarios, agresiones leves,...).

También tiene que acostumbrarse a ir en coche. Para conseguirlo podemos empezar con viajes cortos (dentro de su cuna) para ir progresivamente haciendo recorridos más largos.
Es aconsejable también que el cachorro esté solo durante algunas horas al día (con sus juguetes y su cuna). Muchos cachorros piden constantemente atención (ladrando o arañando las puertas) las primeras noches que se tiene en casa pero es mejor no hacerles demasiado caso y así en pocos días aprenderán a estar tranquilos durante la noche y cuando se queden solos. Si ladrando consiguen que les abramos la puerta y cedamos, probablemente continuaran con esta conducta pudiendo aparecer crisis de ansiedad al quedarse solos.

El juego es una buena manera que tenemos de relacionarnos con el cachorro y debe formar parte de la rutina diaria. Un juego aconsejable es el de traer una pelota que le lancemos. Deberíamos evitar que el cachorro jugara o mordiera ropa vieja usada ya que probablemente le será difícil diferenciarla de la nueva con los posteriores problemas que esto puede suponer.

Al cachorro le es bueno tener una rutina diaria bien establecida: comida, juego, sueño, paseo,.. que le ayudará a su desarrollo social.
Periódicamente aconsejamos manipular al cachorro: cepillarlo, lavarle ojos y orejas, acariciarle las patas, la cara,... (así sus revisiones al veterinario serán menos problemáticas). De igual forma deberíamos conseguir que el perro deje que lo acariciemos mientras come y que podamos quitarle y ponerle comida de su plato.  Podemos tener algunos problemas al principio pero con paciencia lo lograremos.

Su adiestramiento básico (sentarse, quedarse quieto, venir hacia nosotros,...) ya puede empezar ahora teniendo en cuenta que nuestra paciencia será fundamental. Podemos premiarle las conductas deseables con pienso y caricias.

Los castigos no son aconsejables en la mayoría de los casos ya que generalmente es mucho mejor premiar la conducta deseada o los progresos del cachorro (hacen que la confianza en sí mismos aumente y les motiva a seguir aprendiendo) que castigarlo. Con decirle "no" cuando hace algo que no queremos será suficiente para que comprenda a diferenciar lo que está bien de la que no lo está. El premio o "castigo" tiene que ser efectuado justo en el momento en el que el cachorro está haciendo la acción o inmediatamente después para que el cachorro asocie perfectamente una cosa con la otra.

Así pues no servirá reñir al perro por algo hecho cuando los propietarios no son en casa (orina fuera de lugar, destrozos, ...) ya que, aunque le "enseñemos lo que ha hecho" lo cierto es que el cachorro no lo relaciona con la acción mal hecha y sólo conseguiremos que el cachorro se esconda al vernos llegar para no ser castigado. También es importante destacar que nunca tenemos que usar castigos físicos ya que sólo sirven para que el cachorro nos tenga miedo y le sea más difícil aprender.